Francisco logró soltar sus manos gracias a una navaja filosa que había logrado tomar de la mesa, se cortó varias veces, pero en su desesperación eso no le importo, continuo hasta poder liberarse. El pobre chico aún seguía tratando de reponerse ante el dolor, pero vio con horro lo que ese hombre había hecho, si escapaba era obvio que lo culparían y no quería ni siquiera imaginar lo que le harían por semejante estupidez, por lo que, aun con su dolor de cabeza intento levantarse.
Desgraciadamente,