Silvia sacó a Camila del hotel, por una puerta de servicio, por supuesto utilizando un buen método para mantenerla callada y tranquila, una arma y mientras ambas caminaban por la acera de la calle, Camila se preguntaba como es que Silvia no había sospechado por su cuenta la verdad sobre Julián. Él era un mentiroso de mierda y ella lo sabia y aun con eso confió en él.
No había sido su culpa, sino de ella por confiar y creer en las artimañas de Julián, pero no pudo decir lo que pensaba, estaba de