La Promesa en la Penumbra
La promesa de Gonzalo, una luz tenue en la oscuridad de mi celda, se convirtió en mi única brújula. A la mañana siguiente, el sonido de las cadenas y el crujido de la puerta anunciaron su llegada. No venía como verdugo, sino como un guardián, su armadura reluciente en la penumbra de la mazmorra. Su rostro, surcado por la preocupación y la fatiga, me confirmó que no estaba sola en esta lucha.
—Kaida —dijo Gonzalo, su voz grave, apenas un susurro que no traspasaba las gru