La Revelación Silenciosa
La celda, que antes había sido un sepulcro de desesperación, se había transformado en mi santuario. Las lecciones de Gonzalo, un hilo de esperanza en mi aislamiento, me habían dotado de una herramienta invaluable: la comunicación. Cada noche, al anochecer, el sutil roce de una mano, un pequeño papel deslizado bajo la puerta, era mi conexión con el mundo exterior, un eco de la batalla que se libraba por mi libertad. Escribía mis mensajes con un trozo de carbón, mis palabr