Los Lobos de la Corte
El sol de la mañana nos recibió con un calor inusual, un calor que presagiaba la tormenta que se avecinaba. El aire en nuestra casa era tenso, cargado de una mezcla de miedo, de rabia y de una determinación inquebrantable. El destino, ese ser caprichoso, no se contentaba con llevarnos a uno, sino que nos llevaba a los dos a la boca del lobo.
Conan y yo nos miramos a los ojos. En su mirada, vi que el miedo que había sentido en los primeros días se había desvanecido. En su lu