La Llama en la Adversidad
El eco de mis palabras resonó en el vasto salón del trono, un desafío audaz que había congelado la farsa de la corte. El Rey, con sus ojos entrecerrados, había clavado en mí una mirada indescifrable, una mezcla de sorpresa e incipiente furia. Calix e Isabel, lívidos, se habían removido en sus asientos, el desdén y la humillación ardiendo en sus rostros. Pero la batalla de voluntades había comenzado, y el Rey, acostumbrado a la sumisión, se enfrentaba a una resistencia i