La Purga y la Reconciliación
El Gran Salón del Castillo, que momentos antes había sido un campo de batalla de espadas y de verdades, se había transformado en un lugar de solemnidad. La confesión del Conde de Valois había resonado en los corazones de la nobleza, disipando las últimas sombras de duda. La redención de Calix, sellada con su sangre, había unido a los nobles bajo el estandarte de Kaida.
En el estrado, Kaida se erguía, el códice de las visiones en sus manos, su rostro serio pero lleno