El Asalto Final
El estruendo de las puertas del castillo al ceder resonó como un trueno en la noche. La marea de plebeyos, una fuerza imparable de furia y esperanza, se precipitó hacia el corazón del poder real. Los gritos de batalla, los choques de acero, el rugido de la multitud… el Asalto Final había comenzado. El castillo, antes un símbolo inexpugnable de la nobleza, ahora era el escenario de su caída.
Conan, con su hacha en alto, lideraba la vanguardia. Orlo, a su lado, luchaba con la feroc