La Eterna Llama
Décadas pasaron desde el Gran Concilio de Reinos, y el Amanecer Dorado de Veridia se había consolidado en una era de paz y prosperidad sin igual. El reino, que había emergido de las cenizas de la tiranía, se alzaba como un faro de justicia, un testimonio del poder de la verdad y del amor. La historia de la tejedora que se convirtió en reina, de la princesa que encontró su destino, y de los tres hombres que la amaron, era contada por generaciones, no como un cuento de hadas, sino