—¡Que apetitoso se ve ese sirviente! le preguntaré más tarde donde lo consiguió.
Eso fue lo último que escuchó Sara antes de que cerraran la puerta y la dejaran a solas con Oliver. Le daba escalofríos.
—¿Fellowes? Ese no es tu apellido.
—Oliver, eso ahora es lo menos importante ¿Qué haces aquí? —dijo Sara mientras se apoyaba en la puerta detrás de ella.
—Es obvio, vine por ti.
—¿Como me encontraste?
—Tuve que seguirte un tiempo. Me evitabas y hace tiempo que no te comunicabas conmigo. Necesit