Dylan, un poco más relajado al ver que el tema había cambiado, me miró y respondió con una sonrisa.
—¿Quieres que vaya contigo? Puedo ajustar mi horario para ese día si lo deseas.
Eso fue un alivio. Aunque mi intento por cambiar de tema había sido torpe, al menos Dylan estaba dispuesto a acompañarme. Tal vez, en el fondo, no todo era tan fácil de hablar para él, pero parece que se siente cómodo conmigo, aunque a veces parezca distante.
Nunca imaginé que hablar sobre la —familia— de Dylan sería