—No vas a ir a ningún lado hasta que expire tu contrato, —dice Andréi, con una firmeza que no me sorprende—. Como te dije, nunca creí que fueras la culpable. Puedes asumir que sé quién está detrás de esto, pero, de nuevo, necesito pruebas y el momento adecuado para actuar. Por desgracia, lo planearon antes que yo. Qué lástima, creo que no soy lo suficientemente capaz...
Siento su mirada fija en mí, pero no la correspondo. No voy a levantar la cabeza para ver lo que está intentando hacer con esa