"Hana"
Desperté a la mañana siguiente, al lado de un hombre que me miraba sonriendo y vi en sus ojos que me quería más de lo que podía soñar con querer y que fue por eso que insistió y no me dejó atrás. Tal vez esto podría funcionar.
—¡Buenos días, mi flor! —sonrió y me dio un beso, un beso que acepté y correspondí.
—¡Buenos días, psicópata! —miré sus ojos por un momento.
—Hana, ¡deja de huir de mí! —pidió una vez más, en un tono dulce, y sostuve su cara.
—¡Voy a intentarlo! —prometí otra v