“Domani”
Yo ya estaba caminando de un lado para otro cuando Jennifer apareció con una enorme botella de agua en las manos y abatida como si le hubieran drenado toda la sangre del cuerpo.
—¡Vaya, estás fatal! —La miré.
—¡Buenos días para usted también, tiíto! —Se tiró en la silla de mala gana.
—¿Puedo saber qué fue ese papelón de ayer? —La encaré.
—Tuve un malestar, creo que eso fue notorio, así como creo que usted sabe que no tenemos control sobre ese tipo de cosas, simplemente suceden. —Re