"Ricardo"
Después de que Donaldo se fue abracé a Anabel y la llevé al sofá. Había en ella una tensión, como si anticipara que la guerra se acercaba y no quisiera ir al enfrentamiento. Entendí el miedo que sentía, pero necesitaba liberarse de él o sería su rehén para siempre.
—Todo va a salir bien. Estás segura. —Le dije después de acomodarnos en el sofá.
—Quisiera tener esa certeza. Pero confío en ustedes, solo no quiero que se lastimen por mí. —Deshice con el dedo la arruguita de preocupació