"Ricardo"
Miré a Anabel a mi lado en el carro, parecía tan abatida. Habíamos quedado de encontrarnos con nuestros amigos en el club y almorzar por ahí. A ella le gustaba el club, siempre que íbamos se animaba y adoraba sentarse cerca de la piscina y observar a los niños jugando. Yo veía eso y me ilusionaba, tal vez decidiera tener un hijo conmigo pronto. Esperaba eso.
—Niña bonita, ¿qué tienes? —pregunté otra vez. Ya me estaba preocupando, estaba medio alicaída, casi como si estuviera enferma.