"Patricio"
El resto del día Lisandra y yo nos evitamos, pero pude ver las enormes ojeras que tenía por la noche turbulenta que tuvimos. Yo había sido realmente un idiota con ella, pero era un idiota con ella desde hacía muchos años ya.
Por la noche cuando la vi llegar al jardín para la cena de Navidad, sentí como si mi corazón se saltara los latidos. Llevaba un vestido rojo de una tela liviana que le llegaba hasta las rodillas, la falda era vaporosa y su escote se insinuaba por el cuello en V,