“Patricio”
Tenía que admitirlo, ¡Melissa sabía lo que hacía! Todo estaba muy hermoso. Mientras caminaba hacia el altar montado bajo el flamboyán frente al lago, del brazo de mi madre, admiraba los arcos de madera adornados con cascadas de flores y luces bajo los cuales pasábamos. Ya era de noche, pero la iluminación era perfecta y permitía ver con claridad cada detalle.
El pasillo que llevaba al altar, flanqueado por largos bancos de madera, no tenía alfombra, apenas pétalos de flores blancas