"Lisandra"
Salí de la oficina de Patricio aliviada por la llegada de la tía Lucinda, estaba a punto de empezar a llorar frente a él. Me senté en mi silla y me dediqué al trabajo, pero estaba cansada y con la cabeza llena de preocupaciones. La puerta se abrió y la tía Lucinda se paró a mi lado.
—Querida, vamos a ver a Alessandro y después vamos a salir a almorzar. ¿Vienes con nosotros? —La tía Lucinda tenía una sonrisa acogedora.
Adoraba a esa mujer y la admiraba, siempre tan llena de energía