"Flavio"
En veinte minutos Sabrina entró radiante a la sala de visitas de la casa de sus padres. Parecía haber bebido un poco demás, apestaba a cigarrillo y usaba un vestido morado muy corto y un maquillaje demasiado pesado.
—Mira, mi maridito se acordó de mí —dijo con voz animada y me levanté.
—¡No soy tu marido! Fui, así como fui un imbécil que creyó en ti. Me hiciste idiota, Sabrina, mentiste, me engañaste, me traicionaste. Solo quería saber por qué, ¿por qué me diste lo peor de ti cuando