"Alessandro"
Estaba completamente en shock cuando Heitor me extendió un vaso con coñac.
—Toma, te va a calmar. Y después de que te calmes me cuentas qué pasó —Heitor habló muy serio y tomó el teléfono—. Mauricio, liberé a la Srta. Catarina por el resto del día. Gracias.
Heitor colgó el teléfono, se sentó frente a mí y bebió conmigo. Después de tres tragos finalmente pude decir:
—Lo arruiné todo, Heitor. Acabé con mi única oportunidad de ser feliz. Amo a esta mujer y lo eché todo a perder, hi