Estaba muy cansada. La semana estaba siendo muy agitada y no estaba durmiendo bien, lloraba todas las noches hasta quedarme dormida. Haber hablado con Alessandro ayer tampoco ayudó, me dejó aún más destrozada.
—Buenos días, amiga. ¿Cómo estás? —Meli entró a la cocina y sostuvo mi rostro entre sus manos examinándome.
—Estoy hecha pedazos, Meli. El maquillaje es lo que esconde las ojeras. ¡Me siento tan cansada!
Oímos el intercomunicador sonar y Meli fue a atender mientras yo terminaba de darle