CAPÍTULO 12: Mi jefe es un dios
Me desplomo en la silla de mi oficina, tenía las piernas temblorosas, no sé cómo logré mantenerme firme como si nada extraordinario estuviera pasando. Qué mujer tan desagradable esa Ana Carolina. Pero no esperaba que las cosas se desarrollaran de esa manera. Cielos, cuando él me abrazó por la cintura para evitar que me cayera y me atrajo contra su pecho, me quedé muy sorprendida. Por supuesto que sentí la firmeza de su impresionante complexión contra mi espalda y eso me despertó, pero cuando sus