Mundo ficciónIniciar sesión—¿En verdad eres tú? —dijo una voz que reconocí, aunque sonaba cansada. Al lugar llegó Fort… veinte años más viejo. Rondaba los sesenta, estaba canoso, con el rostro surcado de arrugas. Vestía casi el mismo uniforme y se sostenía por un bastón. Había perdido el ojo derecho y en su lugar usaba un parche.
—Sí, lo soy —dije. Los rebeldes dejaron de apuntarme y me le acerqué. Fort me abrazó y yo correspondí.
—Me alegra tanto verte. Nunca pensé… es lo único bueno que ha







