UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 30. Te odio
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 30. Te odio
Sari tembló apenas al sentir cómo los dedos de Ivan rozaban con ternura feroz la línea de su mandíbula. Había electricidad en sus dedos, una vibración salvaje que se colaba por su piel y descendía como fuego líquido hasta instalarse en su vientre. El calor entre sus piernas se volvía insoportable, pulsante, como si todo su cuerpo gritara por una liberación que apenas se atrevía a nombrar.
Ivan no dijo nada. Sus labios se acercaron apenas a los suyos, a