CAPÍTULO 64. De una mujer a punto de morir, a una visita inesperada
CAPÍTULO 64. De una mujer a punto de morir, a una visita inesperada
Maggie apretaba los dientes con tanta fuerza que sentía que se le iban a partir. Tenía las manos cubiertas de sangre, el rostro empapado en sudor y la garganta seca como papel. El muchacho que tenía frente a ella, apenas un crío, jadeaba con esfuerzo, con los ojos vidriosos y fijos en algún punto del techo.
—Vamos, vamos, no me hagas esto —murmuraba ella, presionando el pecho con una toalla mugrienta mientras intentaba suturar