CAPÍTULO 30. De una nueva oficina a una invitada desagradable
CAPÍTULO 30. De una nueva oficina a una invitada desagradable
La ducha seguía soltando vapor cuando Maggie apoyó la cabeza en el pecho de Jackson y cerró los ojos. Sus respiraciones se acompasaron, lentas, como si ese momento pudiera detener el tiempo.
Lo había visto quitarse la ropa a más velocidad de la que un humano normal debía tener, pero se había dejado el bóxer como una declaración de que pensaba portarse bien.
—Deja de pensar —le susurró él, acariciándole la espalda con movimientos sua