CAPÍTULO 29. Del espacio para el error al espacio para la intimidad
CAPÍTULO 29. Del espacio para el error al espacio para la intimidad
Jackson y Maggie se quedaron congelados mientras se miraban uno la otro, como si alguien hubiera puesto pausa en sus vidas justo después de soltar una bomba.
“Cloroformo”.
La palabra flotaba en el aire como si tuviera peso propio. El detective ya se había ido, pero el eco de lo que acababa de decir seguía reverberando en cada rincón de la sala.
—¿Tú… tú crees que fue eso? —preguntó Maggie en voz baja, como si tuviera miedo de qu