Constanza
—No sé, bebé, tengo miedo de hacer algo así —me responde Gina cuando le hablo sobre mi propuesta—. ¿Y si esto fracasa?
—No va a fracasar, por Dios —gruño—. Quítate esas ideas de la cabeza, mi vida. Eres la diseñadora más talentosa que conozco, y mira que tengo buenos gustos.
Mi amiga se ríe, pero no de felicidad. Está muy nerviosa y, aunque la entiendo, me exaspera que no confíe más en su propio potencial.
—Creo que es demasiado pronto como para que hablen sobre montar una casa de moda