Damon
—Los dos están en la mira, señor Davenport —me informa mi empleado—. Cuando usted ordene, entonces podremos atacar.
—Debemos esperar un poco más —sonrío—. Tienen que pensar que se han salido con la suya, al menos de momento.
—Entendido.
Al colgar, suelto un suspiro de satisfacción. A pesar de mi rabia, me emociona pensar en lo mucho que voy a disfrutar cuando los tenga a mi merced para hacerles pagar, en especial a Morris.
Los dos van a conocer lo que es la depravación en su máximo esplend