Constanza
Por más que quiero gritar y lanzarle maldiciones a esa infeliz —la hermana de Olive—, me muerdo los labios y dejo que todos actúen para que puedan llevarme al hospital.
—Vas a estar bien, mi vida —me promete Damon con la voz temblorosa que temo que empiece a llorar—. Lo siento tanto, pero ella me las va a pagar.
—Solo quiero que nuestro bebé esté bien —susurro con un hilo de voz—. Intenté esquivarlo lo mejor que pude, pero me arden los brazos.
—Sí, mi amor, lograste evitar que te quema