—Te lo pregunto una vez más, hermana: ¿estás segura de lo que estás haciendo? —le preguntó Omar mientras le entregaba aquel pasaporte falso.
—Sí, hermano, estoy segura —suspiró—. No puedo quedarme ni un segundo más en este país. Quiero olvidarlo, quiero olvidarme de todo lo que hice.
—Está bien, tranquila.
—Pero tengo miedo de meterte en problemas —dijo con voz temblorosa—. ¿Estás seguro de que…?
—No te preocupes por mí, sé cubrirme bien las espaldas —le aseguró Omar—. Además, te lo debo. Me hun