Constanza
Cillian termina aceptando que me retoque el maquillaje antes de salir del baño. Damon me abraza con fuerza en cuanto me ve.
—¿Estás bien, mi amor? —me pregunta, preocupado—. ¿Todavía tienes náuseas?
—No, cariño, ya se me está pasando —le aseguro—. Seguro que algo me cayó mal.
—O podría ser otra cosa —bromea, mirándome el vientre.
—No lo creo, pero si así fuera, yo encantada —respondo con una sonrisa—. ¿Te imaginas la cara que pondría tu tío?
—Mi vida, perdóname por la actitud de mi tío