Damon
Después de escuchar toda la visita de esa mujer al departamento, mando al guardia a seguirla y voy en busca de mi Constanza.
—Hola, mi amor —me dice con entusiasmo, echándome los brazos al cuello.
Sin importarme la presencia de los demás, la tomo por la cintura y la beso con intensidad, casi devorando sus labios. Mi corazón se acelera como cada vez que la beso y pronto me olvido de que no estamos solos.
Mi necesidad de ella no conoce límites. Apenas puedo soportar que tenga que volver a t