42. ABISMO
Capítulo cuarenta y dos: Abismo
*Narra Maia Miller*
Él me obliga a entrar a la casa —no es que yo ponga mucha oposición tampoco— en el más absoluto de los silencios.
—Como bien sabes, la casa se mantiene abastecida —me informa, imitando el tono impersonal de un agente inmobiliario—. Seguramente encontrarás todo a tu gusto y si no, pues la verdad es que poco me importa.
—¿Te vas? —inquiero con el alma en vilo al verle darme la espalda.
—¿Y qué esperabas? —me encara con una frialdad que me cal