Capítulo 49. Un padre fuera de sí.
Sala de Espera Privada, Hospital ABC Santa Fe
El silencio en la sala de espera no era paz; era la calma antes de la detonación nuclear.
Camila estaba sentada en un sillón de vinilo gris, encogida sobre sí misma, con los codos en las rodillas y la cara escondida entre las manos. Las manchas de rímel negro en sus pómulos parecían pinturas de guerra derretidas.
No lloraba. Temblaba. Cada vez que cerraba los ojos, veía la cara deformada de Hanna en la grava del cementerio.
Arthur Sterling, después