Capítulo 21. Territorio hostil.
Piso ejecutivo, torre Ávalos.
Día siguiente.
El sonido no fue un golpe, fue un chillido. El chillido agudo y penetrante de una herramienta eléctrica cortando metal, seguido por el estruendo de un cristal templado siendo desmontado de su marco.
Camila Ávalos detuvo su mano a mitad de camino hacia su taza de café. El líquido oscuro tembló, amenazando con manchar la superficie inmaculada de su escritorio.
—¿Qué demonios está pasando? —preguntó, poniéndose de pie de un salto.
Berta, que estaba rev