“Manuela”
En el momento en que Patrício se sintió presionado y abrió la boca para asegurarme que Flávio no había hecho nada malo, supe que, pasara lo que pasara, ella no me había traicionado y que su intención, por equivocada que fuera, era protegerme.
Mientras los chicos relataban todo lo sucedido y repetían una y otra vez que Flávio temía que lo abandonara, comprendí lo que sentía. Entendía su miedo, pero no comprendía por qué no confiaba en que mi amor fuera lo suficientemente fuerte como para soportarlo.
Sin embargo, mientras hablaba, mientras se lamentaba y explicaba cuánto me amaba, comprendí que el miedo que sentía era tan real que le impedía considerar otra posibilidad: la de que yo permaneciera a su lado. Sentí como si el temor a mi reacción paralizara sus pensamientos, y se centrara únicamente en la posibilidad de perderme.
Además, no podía ignorar que tenía razón sobre mis creencias, porque era cierto. Jamás me involucraría con un hombre casado, pero su situación era más co