“Flávio”
Después de que el juez fijara la dichosa audiencia, las cosas parecían empeorar mucho. Sabrina se descontroló, y mi padre empezó a presionarme para que fuera a Campanário todas las semanas, lo cual era imposible.
El partido con los chicos, en lugar de ser una distracción, se había convertido en un muro de lamentos: yo quejándome de mi situación con mi padre y Sabrina, Rick lloriqueando porque Taís había viajado para cuidar de su padre, Heitor quejándose del infierno que estaba viviendo