“Manuela”
Acababa de llegar a la oficina, ni siquiera me había sentado en mi silla cuando Rick apareció detrás de mí como un fantasma, haciéndome saltar del susto.
—Manu. —Habló con voz cavernosa y grité del susto.
—¡Aaaaaiiiiii…! —Me giré y lo vi con ojeras y el pelo un poco despeinado—. ¡Qué susto, Rick!
—Lo siento, no quería asustarte. —Dijo cabizbajo.
—Oye, ¿qué te pasa? —Le pregunté, levantándole la barbilla con el dedo.
—¿Quieres tomar un café conmigo? —Preguntó como un niño.
—Venga, vamo