"Flávio"
Entré al bar del hotel y vi, en una mesa del fondo, en la terraza, la inconfundible imagen de aquella mujer alta y esbelta, de cabello castaño brillante y ondulado, con un vestido negro de escote pronunciado y un daiquiri de fresa en una mano y un cigarrillo en la otra, como siempre. Aquella mujer que una vez fue mi esposa, que decidió hacerme elegir entre ella y mi carrera y luego simplemente se marchó.
Me acerqué a ella, analizando la escena. Sabrina no había cambiado mucho; seguía s