"Heitor"
Patrício programó la partida de póker en casa de Rick. Quería animarlo, porque Rick se sentía decaído desde que Taís se fue. Fue solo por Rick que acepté ir; no podía decepcionar a un amigo que siempre me ayudaba. Pero no pensaba quedarme mucho tiempo; estaba inquieto y desesperado por llegar a casa y ver a Samantha.
Estábamos en medio de una partida y no podía concentrarme. Algo me preocupaba, y ni siquiera sabía qué era. Enzo me llamaba, y era desconcertante. Dejé las dos primeras llamadas en el buzón de voz, pero a la tercera, me preocupó que el chico se hubiera metido en algún lío.
"¿Qué pasa, Enzo?", respondí secamente.
"Hola, tío. Estoy bien, gracias por preguntar. ¿Y tú, cómo estás?". Enzo siempre se ponía sarcástico cuando respondía de mal humor. ¿Qué quieres, chaval? Por tu voz, todo parece ir bien.
"Sí, lo es. Pero tengo curiosidad por algo."
"Enzo, aprende a ir directo al grano, no te andes con rodeos." Me pasé la mano por la frente, sintiendo que se me acababa la