"Samantha"
"¿Tía Sam?", oí llamar a Enzo desde dentro de la casa.
"Aquí en el porche, Enzo", respondí, sin fuerzas para levantarme e ir hacia él.
Apareció y me vio tumbada en el diván, mirándome con recelo.
"¿Todo bien, tía?"
"Sí, cariño, solo estoy un poco desanimada hoy."
"Mmm. ¿Necesitas algo?" Fue de gran ayuda. Lo pensé un momento y sonreí.
"¡Un trozo de ese pastel de chocolate que está en la cocina, con mucho glaseado!" Le sonreí, y él me devolvió la sonrisa.
"Creo que traeré dos trozos."