Cuando abrí la puerta, la habitación de Alessandro fue inmediatamente invadida por nuestros amigos.
- ¡Ah, quiero consentir a mi pequeño! ¿Durmió él? – Melissa hizo una mueca triste mirando a Pedro en el regazo de Alessandro.
-Por el amor de Dios, Catarina, cierra esa puerta. – dijo Nando entrando rápidamente.
-¿Qué pasa, Nando? ¿Cual es el problema? – pregunté sin entender cuando cerró la puerta tras él.
- El problema son mis padres, tus padres, los padres de Mel, los padrastros de Alessandro,