GABRIEL
Llené los papeles para la salida de Jazmín.
Luego salí de ese lugar.
Mi corazón me decía que debía quedarme a su lado, no podía irme, así como así.
Pero si me quedaba, si la miraba más tiempo; si me acercaba, si la escuchaba… no podría detenerme.
Casi pierdo los estribos cuando la vi llorando.
¿Una diosa podía llorar?
Una diosa que se había doblegado, humilde ¿por qué?
¿Por qué tenía que llegar? ¿Por qué tenía que decirme todo esto estando a pocos días de mi boda?
Fui a París, había dic