GABRIEL
No pude pensar tanto en estos segundos.
¿Los dolores de cabeza me han provocado aluscinaciones?
Ella no puede aparecer así nada más.
Esto no es real.
Debo estar mal, tan mal que esa aluscinación cada vez se hacía más palpable.
¿Por qué está feliz?
Ella no desprendía antes una felicidad rebosante, sí, debe ser irreal.
Pero no tiene sentido que ahora la esté recordando, ella quedó atrás. Justo antes de que estuviera a solo dos pasos, el taconeo me volvió en sí.
—¡Pecesito! —di un brinco—