JENNIE
Aquella fiesta era todo luz y alegría.
Serpentinas, confeti y espanta suegras, música a todo lo que daba, la gente bailaba, alegre y consentida.
La noche anterior, en aquella fiesta en la que Víctor me interrumpió con Abel, ni siquiera había apreciado el lugar. Ni siquiera estuve tanto tiempo.
Ahora, como de un acto rebelde se tratase, me descubrí el chal levemente, para que pudieran apreciar mi vestido.
Algunos, muy obvios, abruptos se detuvieron para mirarme.
Víctor, algo tenso y recel