VÍCTOR
Fui arrastrado por el par de Adelitas a los barrotes del palacio.
Resignado, dejé que me encerraran, intenté mirar hacia la mesa donde había dejado a Jennie, pero no podía verla.
Solo podía escuchar los vitoreos de la gente, el lanzar de las serpentinas por todos lados.
Hace solo unos minutos la había tenido entre mis brazos, tan pequeña, delicada, dulce y… el animal en mi quería llevarla lejos de ahí, besarla, acariciarla…
No podía creer que estaba cacheteando la banqueta por ella.
Todo