El rostro de Jazmín se tensó. Por un instante, quiso desviar la mirada, pero la intensidad de los ojos de Imran la mantuvo anclada en su lugar.
Su garganta se cerró, y un nudo de culpa y dolor se instaló en su pecho. Sabía que este momento llegaría, pero no esperaba que fuera tan pronto, ni que el peso de la verdad fuera tan asfixiante. Mucho menos que la situación fuera tan delicada.
—Sí... —responde finalmente, en un susurro casi inaudible—. Lo sabía.
Imran dio un paso atrás, como si la confe