— ¿Qué hacen aquí los dos? —cuestionó Aryam, parecía totalmente fastidiado por nuestra presencia.
Sonreí, agarrando a Denali por la cintura. Apenas llegamos, Aysel fue hasta el hotel donde nos quedaríamos y Denali y yo fuimos hasta su hogar. No podía esperar.
—Denali los extrañaba tanto, que me pidió traerla —la miré, aun sonriendo y agregué—. No podría negarle nada a mi esposa.
Nos guio hasta la sala de estar, en el camino miré todo cuidadosamente. Mi corazón latía tan fuerte desde que había